miércoles, 28 de noviembre de 2012

Aun puedo reciclarme

Hoy, viendo la vieja Estación del Norte, ya sin uso, me ha dado por pensar.
¿Sin uso realmente? Bueno, desde luego ya no sirve para lo que se construyó, una estación más joven llamada Chamartín acabó con sus sueños de transportar gente. Pero, hoy día, sigue existiendo.
Su vieja estructura sueña con lo que un día fue. Mira abajo y ve a gente de diferentes edades, comprando ropa y bebiendo café, yendo al cine o cenando. Y piensa: sigo transportando gente, en cierta forma. ¿Acaso no viven por unos minutos en un lugar distinto, alejado de aquel del que provienen? ¿Acaso no dejan sus mundos externos por unos instantes, para sentir sus mundos internos? Y la vieja estructura sueña. Puede reciclarse y seguir siendo ella misma. Mira hacia abajo, suspira, y sigue soñando.
Aun puede soñar. Aun puede ser. Aun es.
Y yo me miro por dentro y me digo, si ella puede, yo también.

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