viernes, 13 de febrero de 2026

la ansiedad y yo

La ansiedad para mí no es ese muñequito simpático naranja que pulula por el cerebro equilibrado entre alegría y tristeza al final de la película. No, la ansiedad para mí es una giganta que me lleva en brazos allá donde voy, que cada vez que me quiere coger me aprieta el pecho y el estómago, mientras me enfoca hacia las cosas hacia las que no puedo alcanzar, estiro los brazos y los deditos y nunca llego a ellas. Mira, ahí tienes autonomía personal en las calles, con aceras elevadas, semáforos sin sonido, gente que no te ve, el bastón, y más allá tecnología inaccesible, cosas que siempre han funcionado y que dejan de hacerlo, gente que se harta de ti porque eres autista y repites demasiadas veces tus necesidades, quizás porque las repites sin dar a entender que lo necesitas, quizás porque las repites demasiado y ellos no te las pueden dar. No sé si es cierto eso que me han dicho de que mi diagnóstico anterior es incorrecto y soy persona autista, pero claramente me siento mejor hablando con personas autistas e intercambiando impresiones y recursos. Sus herramientas, que ahora son las mías, me están ayudando mucho. Aún sigo en brazos de gigantes naranjas, pero poco a poco.